El sueño es un gran reparador natural. Suaviza y refresca los nervios y el cerebro. Durante el sueño profundo, la mente entra en estrecho contacto con el Atman o alma, la fuente de poder y energía. De allí que uno se sienta renovado y en paz después del sueño profundo. El propósito del sueño es recuperar las energías agotadas mediante la actividad del cuerpo y de la mente.
No se entiende cuál es el cambio fundamental en el cuerpo que causa el sueño. Sin embargo, se conoce mucho en lo que respecta a la función corporal del sueño.
El sueño viene por etapas. El pensamiento cesa gradualmente. La conciencia de tu entorno actual se desvanece lentamente. La mente se ocupa de hechos pasados. Los recuerdos de experiencias pasadas vienen. Este es el estado de ensueño.
Luego te vuelves absolutamente inconsciente. Hay completo cese del pensamiento. Puede que haya sacudidas repentinas al comienzo. Los sentidos del oído, la visión y el tacto son despertados con gran dificultad. Más tarde, los músculos se relajan completamente.
Cuando te acuestas a dormir, el sentido de la visión se retira primero; luego, el del tacto; finalmente, el del oído. Cuando te despiertas, el sentido del oído se abre primero, luego, el del tacto y finalmente, el de la vista.
De los tres, el sentido de la vista es el único que tiene una puerta (los párpados) para abrirse. Por lo tanto, siempre se retira primero. De los otros dos, el sentido del oído es más sutil que el del tacto; por lo tanto, el tacto es el siguiente en retirarse. El sentido del oído se retira último. Es por eso que los ruidos te mantienen despierto mucho más efectivamente que una cama dura. Similarmente, cuando despiertas, el sentido del oído opera primero; luego sientes (el sentido el tacto comienza a funcionar); y luego abres tus ojos y el sentido de la vista comienza a jugar.
Los órganos y los músculos trabajan. Las corrientes de Raga-Dvesha operan. Las sustancias de tu cuerpo se consumen más rápido de lo que pueden repararse. El resultado es la fatiga. Ésta causa relajación de los músculos. Sobreviene el sueño.
Intestino, vejiga o estómago recargado, dificultad respiratoria, cama incómoda, ropa ajustada, ruidos, luz brillante, corrientes de aire, café, té, falta de Vitamina B, preocupación, temor, ansiedad, irregularidad en el horario de acostarse, cine, lectura de novelas excitantes por la noche, penas, fracasos, depresión – todo esto interfiere con el sueño.
Duerme en una habitación oscura y silenciosa. Traba los relojes. Evita los sedantes e hipnóticos. Aprende la ciencia de la relajación. Evita la excitación, los estimulantes y la actividad mental intensa durante la noche. Acuéstate temprano. Imita la lenta y profunda respiración del sueño. Gozarás de un sueño profundo y reparador.
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