Dormir a voluntad es despertarse a voluntad. Significa control consciente sobre la mente de modo de ser capaz de conectarla y desconectarla a voluntad.
¿Por qué no se puede dormir a voluntad? Puedes responder esta pregunta sólo cuando sabes bién porqué exactamente uno tiene que dormir.
Los diez Indriyas funcionan de día; los cinco Jñana Indriyas acumulan conocimiento y sensaciones, y los cinco Karma Indriyas mantienen el cuerpo activo, trabajando. Todos estos Indriyas sutiles usan instrumentos materiales groseros que están hechos de sustancia perecedera. Una cosa que tiene que perecer con el tiempo está sujeta naturalmente al desgaste y la decadencia.
El Jiva o alma individual percibe a través de los Jñana Indriyas y trabaja durante el día. ¿Por qué trabaja y por qué percibe? Porque está atado por los tres nudos – Avidya (ignorancia), Kama (deseo) y Karma (acción). Avidya es ignorancia primordial; Kama es el resultado de ella; Karma es a su vez el resultado de Kama. Por lo tanto, vemos que el deseo es el señor de todas las acciones. El Jiva ignorante trabaja a través de los Indriyas para satisfacer el deseo, producto de la ignorancia.
Al final del día, cuando los Indriyas perecederos se vuelven muy débiles como para llevar adelante su trabajo, el Jiva los abandona. El hombre se acuesta inconsciente en una cama. Hay un residuo de energía en la mente o algo en los Indriyas sutiles. El Jiva, impelido por el deseo inconquistable, activa esos Indriyas sutiles y la mente, y continúa su trabajo; sobreviene entonces el estado de sueño con ensueño. Cuando también esa energía sutil se agota, la mente y los Indriyas vuelven al regazo del Jiva llorando por más energía. Entonces tiene lugar el sueño profundo. Durante este período, la mente y los Indriyas obtienen su energía de la Fuente Original, el Ser, aunque cubiertos por un grueso velo de ignorancia.
Puedes entender claramente ahora que a mayor intensidad del deseo, mayor la tensión de los Indriyas, mayor la necesidad de dormir e igualmente mayor la posibilidad de tener insomnio. Porque el abrumador deseo incita e instiga a la actividad a la mente y los sentidos hasta extraer la última gota de energía de ellos. El hombre que está lleno de deseos está siempre excitado, está sujeto a toda clase de emociones insalubres y su mente es siempre una marea de olas de pensamientos y emociones en sucesión. No conoce el descanso ni la paz. Uno esperaría que un hombre así naturalmente duerma bien. Porque a los ojos del hombre de la calle, lo merece. Pero no. Después de toda esa intensa actividad en la búsqueda de los objetos deseados, da vueltas en la cama, inquieto, incapaz de dormir. Incluso si pierde la conciencia del mundo exterior, se obsesiona con sueños continuos. Como resultado, se despierta tan cansado y agotado como cuando se acostó a dormir. De todos modos, la mente y los sentidos se las han arreglado para obtener un poco de energía de la Fuente durante este sueño inefectivo. Y el deseo los incita nuevamente a la actividad. Día a día, el hombre pierde su poder nervioso y cerebral, pierde su control sobre la mente y el intelecto. Termina convertido en un manojo de nervios o en un manicomio.
¡El rico hombre de negocios está listo para ofrecer una fortuna al hombre que pueda hacerlo dormir! ¡El poderoso noble inglés no tiene poder para dormir! Ellos han probado todos los remedios usuales; un psiquiatra los trató, pero fue en vano. ¡Puede que un hombre común de clase media se cure con la mitad del esfuerzo y el gasto!
Esto sólo muestra que a mayor riqueza y posición, mayor la intensidad del insomnio. Un hombre que gana 500 rupias mensuales tiene mayores posibilidades de gozar de satisfacción interior que un multimillonario. Éste último además de estar preocupado por su seguridad personal, la seguridad de su riqueza y cientos de otras cosas, está lleno de deseos. Raramente camina, porque siempre se mueve en auto; pero camina siempre en sus nervios. Tales magnates de negocios, potentados poderosos, nunca pueden gozar de un buen sueño profundo, a menos que estén desapegados de su riqueza y posición, y estén desprovistos de deseos debido a sus Purva Samskaras.
Los diversos métodos descriptos en este libro son muy útiles. En muchos casos, generarán una cura radical del insomnio. Pero aquél que albergue incontables deseos y ambiciones dentro de sí, y recurra infructuosamente a estos métodos de inducción del sueño, es como el hombre que llora por un ventilador que le evite la asfixia mientras permanece en una habitación llena de humo. Primero sal de la sala del deseo; entonces respirarás inmediatamente el aire fresco de la paz y el gozo.
De otro modo, la tensión de la delicada red de nervios será grande; la persona estará sujeta a emociones extremas; pronto se manifestarán diversas enfermedades del corazón y los pulmones si es que no enloquece.
¿Cómo puede el hombre evitar todo esto?
En una palabra – VOLVIÉNDOSE SIN DESEOS
Veamos cómo ayuda esto. Un hombre de pocos deseos es más calmado y por lo tanto más sano en sus acciones. Sus acciones son calculadas; sus palabras son medidas. Tiene un cerebro frío. No es arrastrado a extremos por las emociones. Su hablar es dulce. Es veraz. Es morada de todas las virtudes. Recuerda: Es el deseo el que yace en la raíz de todo mal.
Un hombre de pocos deseos tiene abundante energía: él puede hacer mucho más trabajo que el hombre de deseos excesivos. Aquél que está lleno de deseos parecerá hacer mucho, estará siempre corriendo de acá para allá, pero el resultado será nulo comparado con la tensión de sus nervios. Por el otro lado, un hombre de pocos deseos será estable en su trabajo; continuará trabajando calmadamente sin pregonar y logrará mucho más que el otro hombre. Sus sentidos están bajo perfecto control. Su mente es su esclava. En un hombre sin deseos, la mente y los sentidos están siempre dirigidos hacia el interior.
En el caso de este hombre, la mente y los sentidos alcanzan su estado natural de agotamiento y cuando alcanzan el límite, él se acuesta y duerme. No tiene deseos que no pueda satisfacer normalmente durante el estado de vigilia, de acuerdo con la ley o el Dharma. Por lo tanto, no se acuesta con anhelos y deseos insatisfechos o imposibles de satisfacer. Goza de satisfacción habiendo utilizado bien el día. Suavemente, el Jiva retira la mente y los sentidos en sí mismo para descansar y reposar, para la recuperación y el reabastecimiento de energía. Este hombre tiene muy pocos sueños si es que tiene alguno.
La mente es nada más que un manojo de deseos. Los sentidos y otros órganos físicos no son sino juguetes o instrumentos del deseo. En la medida en que los deseos disminuyen, los sentidos pierden su ímpetu de correr hacia afuera, porque realizan que la felicidad está adentro. La mente se vuelve más y más transparente. El velo de ignorancia se afina. Hay disminución de Rajas y Tamas. Las horas de sueño se reducen progresivamente y la calidad del sueño también cambia. Hay mayor olvido del mundo; pero al mismo tiempo, el sueño le proporciona conciencia interior, experiencia de beatitud inefable y poder para refrescar completamente la mente y los sentidos aunque puede que sea sólo durante media hora.
El Sadhaka avanzado necesita de muy poco sueño, pero este pequeño sueño es incomparablemente superior en calidad al sueño de un hombre mundano. El Sadhaka está descansando en el Ser inteligente; está en contacto con el Dios interior, Fuente de felicidad, poder y paz.
Tal hombre sin deseos puede entrar en sueño profundo inmediatamente. Y debido a que la llama de la conciencia arde siempre en su interior, también puede despertarse a voluntad. Esta conciencia es totalmente diferente del estado semidormido del paciente de insomnio. El primero se despertará completamente fresco y renovado; el último se despertará tan embotado y cansado como cuando se acostó a dormir. El sueño del primero será profundo; el del segundo será perturbado y sobresaltado como si un gato maullara en un rincón.
Mahatma Gandhiji fue tal santo sin deseos que podía dormirse y despertarse a voluntad. Cinco minutos le eran suficientes para tener un sueño profundo y se levantaba completamente renovado y revitalizado.
Napoleón Bonaparte era también famoso por tener este poder.
Ellos tenían perfecto control mental.
Tú también puedes gozar de tal sueño pacífico si te esfuerzas por reducir tus deseos y si controlas tu mente y tus sentidos. Los sentidos tienen una inclinación natural a correr hacia el exterior – porque el Creador puso un poco de Rajas en ellos. Pero si tú te aplicas diligentemente a la práctica de la Sadhana de Yoga, podrás hacer que se dirijan hacia el interior. Sin duda, es tan difícil como hacer que un río suba la montaña hacia su nacimiento. Pero del mismo modo en que una bomba de agua puede enviar agua hacia arriba a un edificio de mil pies, tú también puedes cambiar la corriente de los sentidos hacia el interior con la ayuda de la poderosa bomba de Japa, Dhyana y la práctica de Anasakti Yoga.
¡Que todos ustedes se conviertan en tales Dhiras espirituales, en héroes Adhyátmicos!
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