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domingo, 2 de octubre de 2016

14 NO DUERMAS CON TU CABEZA HACIA EL NORTE /(30)/

Dormir con la cabeza hacia el Norte generalmente es un tabú para todos los indios. Está prohibido por tradición y es universalmente evitado por todo hindú perspicaz. Aunque no se dé para ello ninguna explicación científica, elaborada y ultra racional, ha sido universalmente reconocido como indeseable y los hindúes reflexivos y de mente clara nos dicen que detrás de esto y otras convenciones semejantes, aparentemente pueriles, hay siempre una razón profunda para tal observancia. La misma ha sido establecida por las pasadas generaciones de sabios y Rishis, quienes mediante su visión psíquica desarrollada deliberadamente, percibieron la acción de fuerzas más finas, las cuales generalmente no son visibles para los ojos físicos.
Es una experiencia común que la ley o regla, establecida en la forma de una afirmación o máxima categórica, sea un fracaso para las masas. El solo decirles que algo en particular no debe hacerse no resulta efectivo, ya que se lo olvida ni bien se lo escucha. Uno realiza esto cuando ve cómo los Puranas forman un conocimiento popular común entre las masas mientras que los Sutras son seguidos por un puñado de eruditos. Hábil psicólogo, el sabio de la India antigua era consciente de esta flaqueza humana y por lo tanto, usualmente expresaba la mayoría de sus descubrimientos en la forma de incidentes sorprendentes e inusuales, o algunas anécdotas alegóricas y simbólicas.
La anécdota del Señor Ganesha habla de un elefante que dormía con la cabeza hacia el norte y como consecuencia, le cortaron la cabeza para ponerla sobre el cuello de Shri Ganesha. Esto lleva a la conclusión de que la costumbre de evitar la dirección norte prevalecía entre los Arios. El hecho de que la costumbre haya continuado a lo largo de centurias y persista aún en el presente, lleva a creer que no era una práctica basada en la fantasía o la necedad. La sociedad hindú siempre ha sido y es esencialmente progresista, y ha tenido su cuota de reformadores radicales y críticos despiadados que cuidaban de no dejar nada sin pasar por el escrutinio de la razón. Muy poco escapó a su visión aguda. Por lo tanto, tales costumbres, hubieran carecido totalmente de sentido, hubieran sido tiradas por la borda en el olvido mucho tiempo atrás.
Las personas que sin conocer esta regla duermen con la cabeza hacia el norte puede que no sientan nada malo debido a ello. Pero en tales casos, si cambian el hábito, notarán el beneficio de evitar esa dirección. Alguien que está en el error, puede que no sea consciente de la desventaja de ello hasta tanto no lo deje y adopte la practica contraria correcta, y experimente así las ventajas del hábito alterado. La profundidad de los principios establecidos por los sabios de los Upanishad ha sido rebatida sin éxito en el pasado. Tales reglas como la de evitar acostarse en la cama en la oscuridad, mirando la luna durante el día de Vinayaka Chaturthi, comer durante los períodos de eclipse, etc., están todas basadas en los descubrimientos de estos sabios en su estudio de las leyes más finas que operan en el plano astral y en otros planos. El hombre es un ser complicado que no sólo posee un cuerpo físico sino también un cuerpo astral psíquico más fino, muy susceptible al trabajo de fuerzas más sutiles. Por lo tanto, se establecieron regulaciones para proteger bien su ser vital.
El científico occidental prueba en el trabajo de la naturaleza externa y hace descubrimientos asombrosos, pero no es totalmente competente para juzgar los principios exactos pertenecientes a los planos más finos a los que tuvieron acceso los antiguos de Oriente. La ciencia moderna está basada en la observación y la razón. Pero todo pensamiento humano tiene un alcance limitado debido la muy obvia imperfección del instrumento mismo, la mente humana. Los Rishis del pasado eran en verdad más modernos que la ciencia moderna y aún más científicos que el científico moderno. Los Rishis eran investigadores sin laboratorio, hacían investigación no con los aparatos modernos del hombre sino con la facultad de la mente intuitiva dada por Dios. Interpretaron lo sutil por medio de la restricción, la disciplina, la regulación y la práctica laboriosa (Abhyasa). Ellos se sumergieron en las profundidades de los planos más finos y descifraron leyes internas que trabajan silenciosamente y gobiernan el fenómeno físico. Es sólo la intuición la que trasciende a la mente y percibe más que el microscopio y el telescopio. Formular una teoría a partir de la observación y los experimentos es, en el mejor de los casos, una aproximación parcial a la Verdad. No es infalible. Es sólo la percepción y la experiencia directa lo que puede impartir autoridad final a cualquier afirmación. El valiente clamor de los profetas modernos, “VUELVAN A LOS UPANISHADS”, prueba sin duda que los sabios de los Upanishads no eran meros visionarios. Este llamado de atención no proviene de un antiguo anacoreta sino de la boca de algunos de los sabios más prácticos, racionalistas y de mente clara, que se han sumergido en el cénit de la vida y de la sociedad occidental, y han visto todo con el ojo imparcial e ilimitado de los reformadores ultra-modernos.
Se ve así que la creencia en las tradiciones y su observancia fiel son necesarias y también beneficiosas. Lejos de ser una tonta superstición, son profundas regulaciones para proteger el bienestar del hombre. Esto debería ser suficiente para que el hombre se adhiera fielmente a las sabias reglas de los videntes que tuvieron percepción directa y realización. No es siempre ventajoso para uno tratar de encontrar el porqué y el dónde de todo. Ciertas cosas deben hacerse necesariamente, sin cuestionar.
Es posible que la base lógica del precepto de evitar dormir con la cabeza hacia el Norte sea la de permitir que la energía Prana fluya libremente en el tórax y la región del tronco del cuerpo, donde se lo necesita más para la recuperación y reconstrucción de la estructura celular durante la noche. Durante las horas de vigilia, el cerebro y la mente, al estar total y continuamente activos, monopolizan los servicios de la energía Prana. Es durante la noche que el cerebro descansa, la mente está comparativamente menos activa, los sistemas de la vista, la audición y el olfato no funcionan, y el Prana se dirige hacia el resto de los sistemas, es decir, a la región del tronco. Si la cabeza está hacia el norte, entonces este fluir de energía será obstaculizado por la atracción de la corriente magnética que está siempre arrastrando hacia el norte. Es bien sabido que el Polo Norte ejerce una atracción constante. Por lo tanto, la energía Prana tendrá que superar esa atracción magnética en su fluir hacia la región del tronco. Para evitar este trabajo doble, para facilitar el fluir de Prana, se le aconseja al hombre dormir con la cabeza apuntando en una dirección diferente de la del Norte. La mejor práctica sería dormir con la cabeza hacia el Este.

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